El respeto a la diversidad (70 Aniversario del Consorcio de Centros Educativos Católicos)

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EL RESPETO A LA DIVERSIDAD

 

Agradezco la gentileza del Dr. Carlos Rainusso Yañez por ofrecerme este espacio para hacerme presente en la edición especial de aniversario del Consorcio de Centros Educativos Católicos, y de evocar mis vínculos con la institución desde sus inicios.  

 

Recuerdo que mis primeros contactos con los directivos del Consorcio se produjeron en los años 1990’s, bajo la presidencia del Hermano Marianista Eduardo Palomino y  luego del Padre Adriano Pacífico Tomasi OFM.  

 

Era una época en la que siendo director general del colegio judío “León Pinelo”  solía reunirme más bien con los directores de los colegios de ADCA. Sin embargo, además de ellos, empecé a encontrarme con directores de colegios católicos en diversos espacios como el de los eventos de Foro Educativo que  presidía el Padre Ricardo Morales, director del colegio Inmaculada.  También asistía el Padre Jesús Herrero director educativo de Fé y Alegría y el Padre Juan Julio Wicht catedrático de la Universidad del Pacífico.

 

Nos unían preocupaciones respecto a las políticas que seguiría el gobierno de Alberto Fujimori a la luz de sus anuncios de que se  procedería a la (nonata) municipalización de la educación y diversos cambios escolares propios de la onda liberal de sus ministros Carlos Boloña y Jorge Trelles. El tema de la libertad religiosa no dejaba de estar presente también.

 

En esa época empecé a ser más conocido por mis columnas semanales en el diario Expreso y más adelante por mis intervenciones dominicales en RPP conduciendo el espacio “Diálogo Educativo”, lo que llevó a los amigos del  Consorcio a invitarme como panelista a algunos de sus eventos de capacitación y a ser invitado como conferencista en el Simposio Nacional. Creo que el primero fue en Cusco, pero del que no tengo dudas es el de Iquitos del año 1998, donde   traté un tema que me cautivaba mucho que es el de la prospectiva en educación.  Aún guardo mis apuntes de la conferencia “Perspectivas educativas para encarar los retos del próximo siglo” (Iquitos, 3/8/1998)

 

Como judío pasé mi vida escolar muy afectada por los recuerdos del Holocausto ocurrido pocos años antes, con una infancia muy endógena dentro de la  comunidad judía. Sin embargo, mi educación universitaria bastante abierta, mis amistades universitarias de diferentes religiones, mis relaciones con los sacerdotes que conocí y admiré en Foro Educativo, y mi creciente trabajo conjunto con directores de colegios católicos para una serie de fines pedagógicos, produjo un acercamiento y propició la gestación de amistades que con mucho afecto conservo hasta hoy con los líderes religiosos que he ido mencionado en este artículo hasta ahora.  

 

Para mí, ser invitado como conferencista al simposio nacional en el que se reunían cientos de educadores católicos preguntándose cómo ser mejores educadores, me resultaba fascinante; realmente emocionante.

 

De allí en más, fueron creciendo y ampliándose mis relaciones con el Consorcio, con los directores, directoras y profesores de los colegios católicos, con la revista Signo Educativo en la que soy permanentemente un columnita invitado.

 

En conclusión, ha sido una experiencia muy positiva para mi vida este encuentro con los líderes y educadores católicos, con quienes hemos construido en los hechos la versión explícita del respeto a las diferencias y el aprecio por las capacidades de cada persona, independientemente de sus orígenes étnicos o creencias religiosas. Por todo eso les agradezco, ya que me han permitido crecer como educador y como demócrata que aspira a la valoración mutua entre la diversidad de personas que conforman una sociedad.

 

Espero que mis columnas sean útiles y relevantes. Las escribo con el mayor agrado y aprecio por los lectores. Yo personalmente disfruto de leer la revista cada vez que llega a mis manos. Me parece loable el esfuerzo del Consorcio por  mantener comunicados y actualizados a sus miembros, así como al público en general que accede a la revista.

 

Felicitaciones, y reitero mi confianza de que la misma energía emprendedora  que caracterizó a los directivos del Consorcio hasta hoy los siga iluminando por el bien de la educación peruana.