La última encuesta de la Universidad de Lima sobre el empleo en Lima y Callao del 21 al 22 de abril del 2007 trae datos muy chocantes para los interesados en la reducción de las brechas de la inequidad.

El ítem 15 pregunta por el cambio en los ingresos. En el último año sus ingresos han aumentado (21.3%); se mantienen igual (58%); han disminuido (20%). Tomados los que han aumentado sus ingresos desde el nivel socioeconómico más alto “A” hasta el más bajo “E”, los datos son 32.1, 30.2, 22.4, 17.9, 14.3 porciento respectivamente. En cambio tomados los que han disminuido sus ingresos desde el nivel socioeconómico más alto “A” hasta el más bajo “E”, los datos son 3.6, 9.5, 21.1, 19.2 y 33.9 porciento respectivamente. Es decir, subió para los que ganan más, bajó esencialmente para los que ganan menos.

El ítem 13 pregunta ¿A cuánto ascienden sus ingresos mensuales? Comparando el 2006 con 2007 responden: hasta $200: 6.5%, 6%; entre $200 y $400: 13.0%, 16.3%; entre 400 y 600: 20.3%, 16.7%; entre $600 y $800: 14.7%, 14.1%; entre 800 y 1000: 14.0%, 16.2%; entre $1000 y $2000: 17.8%, 17.4%; entre 2000 y 4000: 6.7%, 6.4%; entre $4000 y $6000: 1.5%, 0.7%; más de $6.000: 0.4%, 1.5%. No está demás recordar por encuestas previas la relación entre ser pobre, tener menos ingresos y tener más bajos niveles de educación, exactamente al revés de los postgraduados que tienen los mayores ingresos.

Si analizamos todo lo anterior, encontramos que las personas que más ganan (con más educación) han tendido a subir más aún sus ingresos en el último año. Alrededor del 1%, que antes ganaba entre $4,000 y $6000 ahora gana más de $6,000. En otras palabras, a ellos les ha beneficiado el crecimiento económico del país. En cambio entre los que ganan menos, entre 200 y 600 soles (los que acumularon menos educación), ha disminuido su nivel de ingresos. Hay alrededor del 3.8% que ganaban 400 a 600 soles que han bajado a ganar entre menos de 200 a 400 soles. Los desagregados de los NSE corroboran que los que suben están en “A” y “B” y los que bajan están en los niveles “D” y “E” Cuando los ministros, políticos oficialistas y empresarios dicen “estamos bien, solo necesitamos tranquilidad en el país para que crezcan las inversiones y con ello el chorreo”, están viendo solo el lado de los beneficiarios de este crecimiento, que están embolsados en los NSE “A” y “B” y en menor medida en “C”. Pero no están viendo lo que pasa con las grandes mayorías que están en el “D” y “E” cuyos ingresos están cayendo, lo que significa en palabras sencillas que las brechas de inequidad están creciendo. ¿Cómo puede haber tranquilidad en el territorio nacional para que crezcan las inversiones” cuando esta tranquilidad beneficia a unos y perjudica a otros? Es una expectativa ilusa.

Utilidades en el cielo, salarios en el suelo

Humberto Campodónico

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Las empresas de la Bolsa de Valores de Lima rompieron todos los récords en el 2006, pues la rentabilidad promedio fue 29.2%. Una rentabilidad promedio (RP) bastante aceptable en cualquier país oscila alrededor de 10 a 12%, lo que significa que la RP de 29.2% está entre las mejores del mundo. Como la rentabilidad expresa la relación entre la Utilidad Neta y el Patrimonio, esto significa que, de mantenerse en esos niveles, las Utilidades Netas permiten recuperar en poco más de 3 años el íntegro del patrimonio.
Las cifras provienen de un estudio reciente de Gerens (Escuela de Gestión y Economía). Si comparamos esta RP con la obtenida en el 2001 (4.9%), vemos que el aumento entre el 2001 y el 2006 ha sido nada menos que 496%. Dice también Gerens que ha habido cambios, siendo el más notable la baja de la RP de las AFP, de 55% en los últimos años a 37.5% en el 2006. Agregamos que esto se debe, en buena medida, a la reducción de las comisiones desde el ingreso de Prima y, también, al aumento del costo de ventas.
Así, el primer lugar en la RP le corresponde ahora a las empresas mineras, con 53%, un alza notable si se le compara al 23% del periodo 2001-2005. También han aumentado su RP en el 2006 las Sociedades Agentes de Bolsa (SAB, 53%), empresas mayoristas (38.7%) y los bancos comerciales (22.2% comparado con 15.6% en el 2005).
Según Gerens, el aumento de la RP se explica principalmente por el significativo aumento registrado por el margen de ventas (Utilidad/Ventas). Así, del 2004 al 2006 las Ventas crecieron 40% (línea 1), mientras que las Utilidades (línea 2) se dispararon, creciendo 141%. Debido a ello, el Margen de Ventas (línea 3) casi se duplicó, pasando de 13.2% en el 2004 a 22.7% en el 2006.
Este aumento de las Utilidades de las empresas de la BVL no se ha traducido, sin embargo, en aumento de salarios. En efecto, según la Nota Semanal del BCR, en Lima Metropolitana los sueldos reales (descontada la inflación) de los empleados bajaron de 108.7 en el 2004 a 105.5 a junio del 2006, mientras que los salarios reales de los obreros pasaron de 89.1 a 90.4 en el mismo periodo (www.bcrp.gob.pe, cuadro # 80 ).
Estas cifras son corroboradas por el Reporte de Inflación del BCRP (enero del 2007), que dice que del 2001 al 2005 las remuneraciones aumentaron 3% pero la Productividad del Trabajo subió en 4.1%, por lo que el Costo Laboral Unitario (CLU) fue negativo (-1.1%). En el 2006 sucedió lo mismo: las remuneraciones aumentaron 0.6% (compárese esta cifra al aumento de las utilidades de 141%) y la Productividad del Trabajo en 2.5%, con lo que el CLU fue -1.9%.
Esto permite explicar por qué aumenta el Margen de Utilidades/Ventas que señala Gerens. Los empleados y obreros no están obteniendo una repartición proporcional a la de la bonanza económica que viven las empresas, pues sus salarios permanecen estancados o retrocediendo. Dice el BCR que la cosa seguirá igual el 2007, pues el CLU seguirá negativo («Salarios: cuesta abajo en la rodada»,www.cristaldemira.com 11/2/2007).
Continúa, entonces, lo que Jürgen Schuldt dijo claramente en su libro del 2004 («Bonanza macroeconómica y Malestar microeconómico»): la gente no siente en los bolsillos los frutos del crecimiento, porque estamos frente a un problema de estilo de crecimiento. Se trata de problemas estructurales del modelo económico que hacen que la gente se queje. Hay que modificarlo para que podamos crecer, redistribuyendo.
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