“Si tu mamá te dice que te quiere, verifícalo”. La frase del obituario de Edward H. Eulenberg “If your mother says she loves you, check it out” no propone cinismo afectivo. Describe, con crudeza el espíritu de una época entrenada para dudar. No por sofisticación intelectual, sino por desgaste. Promesas políticas incumplidas, carreras que no garantizan futuro, discursos corporativos vacíos y liderazgos que decepcionan han convertido la desconfianza en un reflejo automático.

A ese escepticismo heredado se suma uno nuevo y más inquietante: ya no sabemos si lo que leemos, escuchamos o incluso lo que nos explican con aparente solvencia es verdadero. No porque sea abiertamente falso, sino porque no se presenta con la fuente verificable y puede ser expresado fuera de contexto. En la era de las fake news, la verdad dejó de ser el criterio dominante; lo es la persuasión.

La Inteligencia Artificial profundiza este dilema. No porque “mienta”, sino porque su lógica no es la verificación ni la validación científica, sino la optimización de la respuesta para  sonar convincente, empática, inteligente. Puede elaborar argumentos impecables en la forma y defectuosos en el fondo. No discrimina fuentes en su base de datos. Puede reforzar creencias, inflar la autoestima y hacernos sentir lúcidos, sin que eso garantice rigor ni verdad.

Por eso la frase incomoda. No porque dudemos del amor de una madre, -aunque la voz puede haber sido clonada- sino porque revela una mutación cultural: ya no basta con que algo suene bien o provenga de una fuente respetable. Hoy todo exige contraste, evidencia y contexto. Eso potencia el valor del buen periodismo o analista, que los lectores cautelosos e informados eligen entre el océano de otras opciones.

En ese sentido, la buena educación acentúa el valor de verificar y confrontar, más que a saber responder. A distinguir entre lo que nos halaga y lo que es verdadero. A entender que pensar críticamente no es desconfiar de todo, sino saber cuándo, por qué y en qué o quién confiar. En un año que se presenta muy cargado de enunciados y promesas políticas conviene recordarlo: en política, como en todo lo que importa, las promesas no se creen por el tono ni por la emoción que despiertan, sino por los hechos, los antecedentes y la coherencia. Este año electoral, más que escuchar con entusiasmo, tocará verificar con rigor. Porque votar también es un acto de pensamiento crítico.

Les deseo a todos un año 2026 que nos empuje, pero no nos arrastre.

https://www.facebook.com/leon.trahtemberg/posts/pfbid028HTgnpwy62yU5D8hJNXKSjA6qgjnp5JvnMSG6Z24YgK1F7TDjmZajyb3s1Zvipzel

https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=pfbid02bZb4v7S6Dgc2y3SqWYswqPHWL5RuCMxv7gb3JJWbBqmDjNBAGokJwBXqwf8qYeSzl&id=100064106678628

https://x.com/LeonTrahtemberg/status/2006707663552319865

https://www.linkedin.com/posts/leontrahtemberg_si-tu-mam%C3%A1-te-dice-que-te-quiere-verif%C3%ADcalo-share-7412473650592993280-uqPo?utm_source=share&utm_medium=member_desktop&rcm=ACoAAAkvmwYBZH8TpEV1ZrZDmJuyzP8tJitqvQs