El presidente de Argentina Javier Milei ha planteado reformar el sistema educativo mediante el proyecto de «Ley de Bases y Puntos de Partida para La Libertad de los Argentinos», mejor conocido como «ley ómnibus»,  enviada al Congreso.

Esta propuesta de reforma está claramente identificada con principios que reflejan un enfoque liberal. Fomentan la autonomía, la responsabilidad individual, la competencia, la eficiencia, y la adaptabilidad a los cambios modernos, todo dentro del marco de un sistema de mercado más abierto y aparentemente menos regulado por el Estado. Sin embargo, las estrategias por ejemplo de evaluaciones estandarizadas que propone, son las mismas que se aplicaban en el pasado y están lejos de configurar nuevas opciones tomando en cuenta el futuro. Es decir, procura que Argentina pueda liderar el tercio inferior de la educación mundial, disputando el lugar con Chile, pero muy lejos de cualquier intento disruptivo e innovador que ponga su eduación en la primera línea de la educación mundial.

¿Qué propone esta reforma?

1. Se propone que al terminar los estudios de educación secundaria, se realice un examen censal obligatorio para medir los aprendizajes y capacidades desarrolladas por los estudiantes. Los alumnos tendrian derecho a conocer y recibir una certificación del resultado por si les conviene exhibirlos como méritos academicos.

2. Una vez más se establece que los alumnos deberán ser evaluados regularmente en matemáticas y lecto-comprensión, además de otras evaluaciones determinadas por la autoridad competente, pero sin renunciar a priorizar y asegurar las dos primeras.

3. Se modifica la Ley para permitir la publicación de resultados de evaluaciones estandarizadas por escuela, sin resguardar la identidad de docentes e instituciones educativas. (Otra vez el circuito de evauaciones censales y de comparar resultados por colegios, que no solo ha evidenciado no ser productivo en los países que lo aplican sino que termina siendo discriminador por ignorar las condiciones socioeconómicas y las identidades diversas de cada institución educativa)

4. Se introduce una evaluación continua para docentes, con revalidación de capacidades y conocimientos cada cinco años. También se incluye la creación de un examen para nuevos docentes.

5. Se propone fortalecer bibliotecas escolares, tanto digitales como físicas, y se abre la posibilidad de reemplazar libros en papel por digitales.

6. Se permite la opción de estudios a distancia híbridos como alternativa a la educación presencial a partir del segundo ciclo del nivel primario.

7. Se delega en las provincias la definición de condiciones laborales, calendario educativo, salario mínimo docente y carrera docente.

8. Se mantiene la gratuidad de estudios de grado en universidades estatales para ciudadanos argentinos y extranjeros con residencia permanente, introduciendo aranceles para extranjeros sin residencia. Además, se contempla la posibilidad de rendir un examen de ingreso directo o pasar por un proceso de nivelación.

9. Se contempla la eliminación de ciertas restricciones para que las universidades estatales puedan establecer acuerdos lucrativos o de mercantilización. Se amplía el intervalo mínimo de evaluación externa de 6 a 10 años.

10. Se modifica la distribución del aporte del Estado nacional a las universidades, basándose en varios criterios como el número de estudiantes matriculados, tipo de carrera, y número de egresados, en función de la sobre oferta y las demandas del mercado de profesionales que tenga el país.

La reforma propuesta por Milei sugiere un enfoque pragmático que busca equilibrar la eficiencia y la autonomía personal, típicas del liberalismo, con un sentido del orden tradicional alineado con el conservadurismo. Pone énfasis en la responsabilidad y mérito individual que se hace evidente con la introducción de evaluaciones estandarizadas y la evaluación continua de docentes. Estas medidas resaltan la importancia de la competencia y la rendición de cuentas en el ámbito educativo y paralelamente abre las puertas a soluciones de mercado, como el arancelamiento universitario para extranjeros y acuerdos lucrativos en universidades estatales, reduciendo así el papel regulador del Estado en la educación superior.

Si bien la columna pretendía señalar los aspectos cruciales informados por los medios sobre la reforma del sistema educativo en marcha en Argentina, hay algunos puntos sobre los que quisiera opinar por tocar temas que ya he abordado con preocupación anteriormente.

Desde mi perspectiva, el énfasis en las pruebas de matemáticas y lectura es anticuado. En una era donde el pensamiento crítico, la creatividad, la resolución de problemas en equipo, la competencia digital y las habilidades blandas son claves, mantener estas evaluaciones tradicionales que marcarán la prioridad del quehacer educativo y el prestigio de las instituciones educativas  ancla al sistema a prácticas del siglo XX, inhibiendo la innovación.

Por otro lado, considero problemática la práctica de publicar resultados por colegio y compararlos entre sí. En mi opinión, esto genera estrés entre padres y profesores y fomenta una competencia desigual, debido a las variadas condiciones socioeconómicas en las que operan los colegios que serán comparados entre si. No olvidemos que en estas estrategias de «orden de márito» pocos son los que pueden estar en el 10% superior y la mayoría se sentirá decepcionada de su ubicación en la escala. Esta estrategia además desalienta la innovación educativa, ya que los colegios se centrarán en mejorar los puntajes en las áreas específicas evaluadas, los cuales se convertirán en sinónimo de calidad para la opinión pública, desalentando las iniciativas más creativas y disruptivas que pueden empujar la educación argentina a la primera línea del siglo XXI.

Finalmente, la propuesta de reforma educativa que mezcla iniciativas interesantes pero con un enfoque demasiado centralizado y controlador, en mi opinión, no augura un futuro promisorio para la educación en Argentina a nivel mundial.

Dicho esto, como ya lo mencioné antes en varias columnas, para ser exitosas las reformas educativas tienen que estar vinculadas a los contextos políticos, económicos y sociales del país proponente, ser sostenibles en el tiempo, y no sólo dependiente de la voluntad del gobernante de turno.

Aunque el proyecto fue enviado al Congreso para ser aprobado por la Cámara de Diputados y el Senado que podrían modificarlo, la experiencia argentina será, sin duda, un caso de estudio fascinante del cual emergerán lecciones valiosas para la reforma educativa en general a ser pensada por todos los países del continente.

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Fuentes:

Examen final en secundaria y evaluación docente: los cambios de la Ley Ómnibus en educación. El proyecto que presentó el Gobierno establece un examen obligatorio al terminar la escuela y define que los docentes deberán revalidar sus conocimientos cada 5 años https://www.infobae.com/educacion/2023/12/27/examen-final-en-secundaria-y-universidad-arancelada-para-extranjeros-no-residentes-los-cambios-de-la-ley-omnibus-en-educacion/

Los 3 ejes centrales de los cambios en el sistema educativo que introduce la ley ómnibus
https://www.pagina12.com.ar/699294-los-3-ejes-centrales-de-los-cambios-en-el-sistema-educativo-